La crisis energética y la inflación oscurecen el panorama económico global

La OCDE ha señalado que el contexto económico global se ha vuelto más inestable a causa de la prolongada crisis energética originada por el conflicto en Medio Oriente, lo que está generando nuevas presiones inflacionarias. Según el organismo, la evolución de esta situación es ahora un factor clave para el crecimiento mundial, con repercusiones que podrían durar hasta dos años.

En su informe reciente, la OCDE presenta dos escenarios posibles. El primero contempla una disrupción temporal en la producción y comercio de energía en las economías del Golfo, que comenzaría a normalizarse hacia la segunda mitad de 2026. En este caso, se espera que el crecimiento global caiga del 3,4 % en 2025 al 2,8 % en 2026, antes de recuperarse a un 3,1 % en 2027.

Por otro lado, el segundo escenario prevé una disrupción más prolongada, con problemas en el suministro energético hasta mediados de 2027. Esto llevaría a precios más altos durante más tiempo, creando riesgos de escasez y endureciendo las condiciones financieras globales. En este contexto, el crecimiento mundial podría bajar al 2,1 % en 2026 y al 1,8 % en 2027, afectando severamente a Asia, Europa y a las economías en desarrollo.

La OCDE también menciona que la inflación está aumentando tanto en países avanzados como en emergentes, impactando los precios de los alimentos debido al encarecimiento de la energía. En su escenario base, predice que la inflación del G-20 suba al 4 % en 2026, y que no será fácil afrontar el aumento en un escenario prolongado.

Finalmente, la organización insta a los bancos centrales a ser cautelosos y a los gobiernos a implementar medidas de apoyo que sean temporales y dirigidas a los sectores más vulnerables, así como a diversificar fuentes de energía y mejorar la eficiencia energética.

DCN/Agencias

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