
En Venezuela, hasta la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, había alrededor de 300 presos políticos extranjeros de más de 30 nacionalidades. Así lo informó Luis Carlos Díaz, activista que solicitó a la comunidad internacional que exponga los métodos de extorsión utilizados por el chavismo mediante lo que describió como «diplomacia de rehenes».
Díaz expresó su preocupación por el silencio de varios países desde 2024, año en que se intensificaron las detenciones políticas. A través de sus redes sociales, comentó que visibilizar estos mecanismos de presión es crucial para protegerse y señalar a los responsables. Mencionó el caso de Alberto Trentini, un trabajador humanitario, y su vinculación con negociaciones que implicaban al empresario Alex Saab en Italia.
El activista criticó la falta de respuestas y cautela diplomática, sugiriendo que esto ha empeorado la situación. Asimismo, destacó que mientras algunos gobiernos buscan negociar condiciones para invertir en el sector petrolero, aquellos que ordenaron las detenciones siguen en el poder.
Díaz también hizo hincapié en las duras condiciones que sufren los detenidos, incluyendo incomunicación, torturas y la falta de acceso a defensa legal y servicios de salud. Remarcó que Estados Unidos logró liberar a todos sus ciudadanos detenidos en 2025, pero muchos otros siguen desprotegidos, enfrentando acusaciones como espionaje y terrorismo.
Finalmente, destacó que los responsables de estos abusos no son solo Maduro y Cilia Flores, sino también ciertos funcionarios del chavismo que todavía participan en actividades diplomáticas. Según Díaz, más de 600 presos políticos permanecen bajo custodia del Estado, lo que perpetúa un sistema de coerción que debe ser erradicado.
DCN/Agencias