El fenómeno de El Niño ha entrado en fase activa, según informes de la NOAA, lo que ha preocupado a nivel internacional y en Venezuela.
El Inameh ha indicado que el sistema océano-atmósfera presenta condiciones asociadas a este fenómeno, cuyo impacto podría aumentar en los próximos meses.
Las autoridades meteorológicas explican que El Niño es parte del sistema ENOS, manifestándose a través del calentamiento anómalo del océano Pacífico ecuatorial, lo que altera la circulación atmosférica y cambia los patrones de lluvia y temperatura en diversas regiones del mundo.
Organismos internacionales continúan monitoreando la evolución del fenómeno. Se prevé una posibilidad considerable de que ocurra un evento fuerte entre finales de 2026 y principios de 2027.
Si este fenómeno se consolida, podría estar entre los más intensos registrados desde mediados del siglo XX. La Organización Meteorológica Mundial advierte que estos episodios tienden a incrementar las temperaturas globales, particularmente en ciertas épocas del año.
Los especialistas subrayan que El Niño puede alterar patrones climáticos significativos, ocasionando cambios notables en la lluvia y aumentando eventos extremos.
En el contexto de Venezuela, el Inameh señala que este fenómeno suele relacionarse con una disminución de las lluvias y un incremento en las temperaturas. Cada episodio presenta características únicas, pero el patrón general tiende a repetirse en el país.
También se prevé que el aumento de temperatura eleve la sensación térmica en varias regiones, sumado a la posibilidad de períodos de sequía más prolongados, según la evolución del fenómeno.
Tanto la NOAA como la Organización Meteorológica Mundial están en vigilancia constante del comportamiento del sistema ENOS. Estas instituciones sugieren a los gobiernos fortalecer sus mecanismos de prevención y gestión del riesgo climático.





