
La familia Tovar, fundadora y antigua dueña de la naviera Consolidada de Ferrys (Conferry), ha decidido desvincularse de la reciente reactivación de la empresa. En un comunicado, exigieron al Estado venezolano cumplir con los acuerdos establecidos tras 15 años de intervención de la compañía.
En el texto, los Tovar aclararon que no tienen ninguna relación con las operaciones marítimas que han sido anunciadas. «La familia Tovar, que fue propietaria de Conferry antes de la intervención estatal de septiembre de 2011, no está involucrada en la operación actual, ni en su gestión o actividades comerciales», señalaron.
Los miembros de la familia expresaron su satisfacción por las iniciativas que mejoren la conectividad en Nueva Esparta, pero recordaron que la empresa original fue expropiada en 2011, lo que resultó en la «ocupación forzosa de sus activos, instalaciones y flota».
En su comunicado, denunciaron que aún no han recibido compensación por los activos ocupados, a pesar de que ha pasado casi 15 años desde la intervención. Mencionaron que la mayoría de sus activos se han deteriorado o desaparecido.
La familia Tovar subrayó que la reactivación del nombre Conferry representa la recuperación de un legado empresarial significativo en la historia del cabotaje venezolano, que conectó a Margarita con el resto del país. Concluyeron que la situación actual debería servir como una oportunidad para resolver el tema de las compensaciones pendientes, marcando así el cierre de una deuda histórica con el Estado.
DCN/Agencias