Expertos alertan que ocho horas de sueño no bastan si has consumido café

Una investigación publicada en la revista Nutrients ha indicado que la cafeína presente en el café de la mañana puede interferir en el sueño nocturno, incluso cuando se duerme un total de ocho horas. Mediante el análisis de 32 estudios realizados a lo largo de 40 años, se determinó que la cafeína afecta la actividad eléctrica del cerebro durante el descanso, ya que bloquea la adenosina, un compuesto que se acumula durante el día para señalar al cuerpo que es hora de dormir. Al inhibir este proceso, la cafeína puede seguir afectando al cerebro a la hora de acostarse, resultando en un sueño menos profundo y reparador.

Durante el sueño profundo, que es crucial para la recuperación, el cerebro genera ondas lentas que indican un proceso de restauración neuronal. La revisión señala que el consumo de cafeína disminuye la producción de estas ondas lentas, efecto que se agrava si se ingiere en altas cantidades, tarde o justo antes de dormir. De esta manera, la presencia de cafeína mantiene el cerebro en un estado similar a la vigilia, impidiendo un descanso verdadero.

Los expertos advierten que los monitores de sueño no siempre detectan estas alteraciones, ya que solo evalúan las etapas generales del sueño. Por tanto, una aplicación puede mostrar un descanso adecuado mientras el cerebro experimenta cambios biológicos significativos.

Asimismo, el estudio aborda cómo la cafeína impacta la deuda de sueño. Normalmente, el cerebro compensa el descanso perdido mediante un aumento de las ondas lentas en la noche siguiente. Sin embargo, el consumo de cafeína interfiere con este proceso, lo que limita la recuperación necesaria.

El efecto de la cafeína varía según diversos factores. A mayor consumo, se intensifica la alteración en las ondas cerebrales, y las dosis consumidas cerca de la hora de dormir provocan un impacto más severo. Incluso, el consumo matutino podría dejar residuos que afecten el sueño nocturno. Además, la edad y la genética influyen en la sensibilidad a la cafeína, mostrando que los adultos mayores tienden a ser más sensibles.

La validez universal de estos hallazgos es limitada, ya que la mayoría de los estudios implican muestras pequeñas compuestas principalmente por hombres jóvenes y saludables. Sin embargo, otro estudio con adolescentes sugirió que el consumo de cafeína, especialmente por la noche, acorta el sueño y lo deteriora de manera similar a lo observado en adultos.

DCN/Agencias

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