
Cerca de una semana después de los devastadores terremotos en Venezuela, las autoridades siguen en una intensa búsqueda de personas que permanecen bajo los escombros. En Caracas, una fuerte réplica de 4,6 grados complicó las labores de los equipos de emergencia, que trabajan sin descanso tras los temblores de magnitud 7,2 y 7,5, que han dejado un saldo de 1.943 fallecidos y más de 10.500 heridos.
Según el gobierno, cerca de 800 edificaciones fueron afectadas, de las cuales 189 colapsaron por completo. Las ciudades de La Guaira y Caracas muestran grandes daños en sus estructuras, evidenciando fallas en la planificación urbanística del país para enfrentar estos fenómenos naturales.
Manuel Regueiro, expresidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos de España, destacó que Venezuela no ha estado debidamente preparada para sismos, a pesar de ser una región sísmica. Alertó sobre la acumulación de energía sísmica ante la ausencia de grandes terremotos en años previos.
Por otro lado, se ha señalado que algunos edificios colapsados habían utilizado «tecnopor», un material usado convencionalmente como aislante. Rescatistas han notado que este material, generalmente no destinado para ser parte estructural, estaba en el interior de las columnas, protegido solo por una delgada capa de cemento.
El uso del tecnopor en construcciones ha despertado críticas hacia la calidad de las viviendas sociales construidas en el marco del programa Gran Misión Vivienda Venezuela, que ha recibido denuncias de corrupción y ha ocasionado la entrega de edificios con defectos estructurales. Desde su inicio en 2011, estas viviendas han planteado más desafíos que soluciones ante desastres naturales.
DCN/Agencias