
El régimen cubano se pronunció este jueves en contra de las sanciones financieras impuestas por EE.UU. al presidente Miguel Díaz-Canel y a varios miembros de su familia, afirmando que estos esfuerzos por generar un conflicto están destinados al fracaso.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, utilizó sus redes sociales para catalogar la inclusión de Díaz-Canel y su familia en la lista de sancionados como una medida más del «plan intervencionista estadounidense». Rodríguez destacó que se busca presentar a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.
Rodríguez enfatizó que cualquier acción que busque crear un clima de conflicto entre ambos países fracasará, y que las amenazas a la independencia de Cuba generarán mayor unidad y determinación entre su pueblo.
El Departamento del Tesoro de EE.UU. impuso sanciones que afectan a Miguel Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta, su hijastro Manuel Anido Cuesta, así como al coronel Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, y a Raúl Alejandro Castro Calis.
Adicionalmente, durante la administración de Donald Trump se sancionaron entidades como el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), los cuales son parte fundamental de la estructura de apoyo popular a la revolución cubana.
El listado de sancionados incluye también al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la minera La Victoria y la agencia de viajes Amistur. Las sanciones implican la prohibición de realizar transacciones financieras y comerciales con estas personas y entidades, cuyos activos ubicados en EE.UU. quedan bloqueados.
Esta nueva ronda de sanciones es parte de la estrategia del Gobierno de EE.UU. para ejercer presión sobre Cuba con la intención de promover cambios económicos y políticos en la isla.
DCN/Agencias