El mercado del Tesoro estadounidense le lanza un mensaje claro a la Reserva Federal, bajo la dirección de Kevin Warsh: podrían ser necesarias nuevas alzas en las tasas de interés. Los rendimientos de los bonos a dos años, que son los más reactivos a las decisiones de la Fed, han alcanzado su máximo en más de un año, tras datos económicos que apuntan a un posible aumento de 25 puntos básicos en octubre.
Con un rendimiento cercano al 4,15%, estos bonos superan considerablemente el rango actual de la tasa de referencia, que se sitúa entre 3,5% y 3,75%. Esta discrepancia, que se ha ampliado desde marzo, es considerada por el mercado como una indicación de que la política monetaria podría no ser tan restrictiva como ha afirmado la Fed.
El aumento en los rendimientos se vio impulsado por un informe de empleo que superó las expectativas, alimentando la creencia de que la Fed deberá tomar medidas para controlar la inflación y evitar que el crecimiento de la inteligencia artificial genere un sobrecalentamiento en la economía. Esta semana se publicarán datos de inflación al consumidor y al productor que podrían consolidar esta visión.
Jack McIntyre, gestor de Brandywine Global Investment Management, afirmó que los rendimientos del Tesoro seguirán en aumento hasta que se presente un cambio significativo.
Warsh, que ha abogado anteriormente por una reducción de tasas, ahora enfrenta un mercado que cree firmemente que la Fed está quedándose atrás en su lucha contra la inflación. Algunos funcionarios centrales también han expresado su preocupación sobre las presiones de precio, considerando la posibilidad de nuevas alzas.
Andrzej Skiba, de BlueBay, destacó la preocupación por el potencial sobrecalentamiento de la economía estadounidense, aunque aclaró que aún no es su expectativa principal, manteniéndose atento a la postura de Warsh.
—Con información de Bloomberg.
DCN/Agencias