El Bitcoin enfrenta su mayor rezago en comparación con las acciones en siete años. Con una capitalización cercana a 1,3 billones de dólares, la criptomoneda ha caído un 35% desde que su relación con el Nasdaq‑100 alcanzó máximos el año pasado, mientras que el índice tecnológico ha aumentado en una magnitud similar. Actualmente, el diferencial de 70 puntos porcentuales a favor de las acciones es el más extenso desde 2019, según datos de CNBC.
El desánimo de los inversores también se ve reflejado en los flujos de opciones. Los volúmenes en vehículos vinculados a cripto, como el iShares Bitcoin Trust (IBIT) y las acciones de MicroStrategy, han mostrado una inclinación hacia posiciones bajistas. El martes, se registraron más puts que calls, con cerca de 100.000 puts compradas en MicroStrategy frente a menos de 37.000 calls, según ThinkOrSwim. El put más negociado fue el 100 con vencimiento el 18 de junio, una apuesta a nuevos mínimos del año.
La presión también se sintió en Coinbase, donde se vendieron más del doble de calls que las que se compraron, lo que indica un menor interés en posiciones alcistas.
Analistas apuntan a varios factores detrás de esta débil reacción del mercado: la reciente venta de Bitcoin por parte de MicroStrategy, la necesidad de liquidez para participar en próximas ofertas públicas iniciales y el creciente interés en derivados, como opciones de 0 días a vencimiento y futuros perpetuos.
Además, la diferencia entre Bitcoin y las acciones, comparada solo con episodios de 2018 y 2019, resalta la sensibilidad del criptoactivo a las tasas de interés. Según David Dziekanski, CEO de Quantify Funds, esta situación refleja un aumento en los costos de financiamiento en el mercado.
DCN/Agencias