Alejandro Grisanti, economista y director socio-fundador de Ecoanalítica, planteó que Venezuela debería fijarse la meta de una inflación anual menor al 6,3%, lo que significaría regresar a un entorno de precios de un solo dígito. Aunque reconoció que la reciente desaceleración inflacionaria es un aspecto positivo, enfatizó que el poder adquisitivo del venezolano sigue deteriorándose.
Grisanti señaló que la inflación interanual está en 525%, lo que implica que un producto que costaba 1.000 bolívares el 1 de junio de 2025 ahora cuesta 6.250 bolívares. Según él, los ingresos de la mayoría de los hogares no han crecido en la misma proporción, lo que ha mantenido la capacidad de compra en declive.
En cuanto a las proyecciones de Ecoanalítica, el economista indicó que la inflación podría llegar al 56% en los próximos 12 meses, lo que representaría una disminución considerable respecto al 525% actual. Esto significaría que las familias tendrían la oportunidad de adquirir más bienes y servicios, aunque Grisanti aclaró que eso no indica una mejora real, sino una desaceleración del deterioro: “No está mejor, está menos mal”.
El economista atribuyó la desaceleración a un aumento en la disponibilidad de divisas gracias a recientes acuerdos en el sector petrolero y mayores ingresos externos. Esto ha permitido al Banco Central de Venezuela vender más dólares y reducir la inestabilidad cambiaria.
Sin embargo, Grisanti advirtió sobre los retrasos en reformas esenciales, como la unificación cambiaria y la flexibilización del encaje legal. Algunas de estas demoras obedece a restricciones operativas y decisiones de política económica que han postergado la estabilización esperada para los próximos meses.
DCN/Agencias