
Los habitantes de Jesús María Semprún, un municipio en la frontera entre Zulia, Venezuela, y Norte de Santander, Colombia, han instaurado un toque de queda no oficial tras el asesinato de cinco hombres en una área conocida como Playa Socorro, cerca de La Pica 2, que es un paso ilegal entre ambos países. Un residente que prefirió mantenerse en el anonimato expresó que “hay miedo”, y que la comunidad se encuentra resguardada en sus hogares.
Los homicidios, que involucraron a algunos indígenas barí, tuvieron lugar en la mañana de un domingo. Testigos locales informaron que el ataque fue perpetrado por hombres armados que, por su vestimenta, se presume que pertenecen a la disidencia de las FARC. Este ataque se produjo en una zona donde hay presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Dos días después de los hechos, el presidente colombiano Gustavo Petro anunció en redes sociales que ordenó bombardear el campamento del ELN, en el marco de los acuerdos de cooperación con el gobierno venezolano. Dicho ataque, según la Fuerza Armada colombiana, ocurrió el mismo día en una zona rural de Tibú, cercana a Jesús María Semprún. Se informó que la operación dejó siete guerrilleros abatidos, aunque según la inteligencia militar, sus cuerpos fueron recuperados por miembros de la guerrilla.
En un comunicado, la administración de Delcy Rodríguez señaló que la escalada de violencia en Catatumbo ha generado víctimas y ha impactado gravemente a la población en la frontera, aunque no se brindaron detalles de lo sucedido en el territorio venezolano. Rodríguez enfatizó que Venezuela ha sufrido históricamente las consecuencias del conflicto colombiano y que se observa con inquietud esta nueva ola de violencia.
El gobernador de Zulia, Luis Caldera, confirmó el múltiple homicidio y anunció que comisiones del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) llegaron a la zona para indagar sobre el caso. Los cuerpos de los fallecidos, entre ellos Luis Adolfo Ortiz Guerrero, Melvin Alexis Rincón y Leiver Alexis Ravelo, fueron trasladados a la Medicatura Forense en San Carlos del Zulia.
Un habitante del municipio indicó que, tras el ataque, hubo un aumento inicial de la presencia militar y policial. Sin embargo, esta disminuyó con el transcurrir de los días, lo que ha causado una sensación de incertidumbre y temor en la comunidad, que evita salir de sus casas.
La presencia guerrillera en Jesús María Semprún no es nueva y, aunque múltiples grupos operan en la zona, el ELN es el que tiene mayor influencia. Se conocen casos de exalcaldes que han tenido relación con estos grupos y se ha documentado que la guerrilla ejerce control sobre la población, reclutando a locales para labores relacionadas con la producción de coca.
DCN/Agencias