
Durante los 26 años de chavismo en el poder, Venezuela ha enfrentado situaciones de autoritarismo y violaciones a los derechos humanos, que incluyen detenciones arbitrarias, torturas y pobreza. Más de 7 millones de venezolanos han emigrado forzadamente. La Corte Penal Internacional investiga al país por crímenes de lesa humanidad, mientras que el gobierno actual busca cambiar el discurso.
En un acto televisado, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, instó a los venezolanos en el extranjero a «superar el resentimiento» y regresar al país. Su mensaje generó reacciones negativas en redes sociales. Una migrante, que reside en Colombia, expresó su rechazo al discurso de Rodríguez, mencionando que su exilio se debió a la persecución y la violencia vivida en protestas.
Desde la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por parte de Estados Unidos, el chavismo ha modificado su narrativa. Los líderes, incluido Diosdado Cabello, han optado por un enfoque menos confrontacional. Ahora recorren el país vistiendo prendas de color azul, siguiendo una tendencia de la oposición.
Óscar Murillo, coordinador de la ONG Provea, destacó la importancia de que cualquier proceso de reconciliación se enfoque en las víctimas y aborde la justicia y la memoria. También mencionó que el perdón debería ser una facultad de las personas directamente afectadas por violaciones de derechos humanos.
La idea de «pasar la página» sobre los abusos es rechazada por muchos ciudadanos, quienes consideran que no hay transición sin justicia. Rafael Uzcátegui, de Laboratorio de Paz, subrayó que es esencial tener un proceso que incluya memoria, verdad y reparación. Las autoridades, según Uzcátegui, no han asumido responsabilidad por las violaciones de derechos humanos.
DCN/Agencias