El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años se elevó al 5,2%, alcanzando su nivel más alto desde 2007, en medio de una fuerte venta de deuda pública ante temores inflacionarios y la previsión de mayores costos de financiamiento en la economía estadounidense.
La presión en el mercado del Tesoro se ha intensificado por el impacto inflacionario de la guerra con Irán, que ha disparado los precios del petróleo y gas a máximos en cuatro años y ha restringido el tránsito por el estrecho de Ormuz, vital para el suministro energético global. Este aumento en los precios de la energía está comenzando a afectarnos en sectores como alimentación y transporte aéreo.
El rendimiento del bono a 10 años, que sirve como referencia para las tasas hipotecarias, también subió al 4,67%, su cifra más alta en más de un año. Esta situación, marcada por la inflación persistente y el deterioro fiscal, ha llevado a muchos inversionistas a alejarse del mercado del Tesoro.
La tendencia de venta se ha extendido a otros mercados desarrollados. Los rendimientos de los bonos británicos a 30 años alcanzaron cifras que no se veían desde 1998, mientras que los bonos japoneses de igual plazo tocaron un máximo histórico. La preocupación por déficits altos y un creciente gasto público está impulsando ventas en importantes mercados de renta fija.
El aumento de los rendimientos supone una presión adicional sobre las bolsas, ya que las tasas más altas alteran las valoraciones y ofrecen alternativas más atractivas a la renta variable. La volatilidad ha crecido en un contexto donde los bancos centrales tienen limitaciones para actuar rápidamente.
Con información de CNN.
DCN/Agencias