
Desde música a alto volumen hasta gritos y palabras inapropiadas son sancionados en Caracas. La música estridente y las fiestas prolongadas representan una de las principales causas de conflictos entre vecinos en la capital. Para abordar esta situación, el municipio Libertador ha implementado una ordenanza que establece multas desde 50 euros y promueve la mediación comunitaria.
La Ordenanza de Convivencia Ciudadana, Civismo y Justicia de Paz Comunal establece sanciones para quienes alteren la paz en la comunidad. Según el artículo 31, se aplicará una multa de 50 veces el valor más alto de la moneda oficial, lo que equivale a aproximadamente 50 euros en bolívares. Si el infractor no puede pagar, deberá cumplir con un servicio comunitario de 40 horas, que incluye actividades como limpieza de centros de salud y asistencia a talleres sobre convivencia.
Las faltas graves pueden conllevar sanciones de hasta 100 veces el tipo de cambio oficial o dos jornadas de trabajo comunitario. Esta normativa, vigente desde mayo de 2023, es la herramienta principal para combatir el ruido en el municipio. En el artículo 11 se define la contaminación sónica como cualquier nivel de sonido que afecte la calidad de vida de los habitantes. Los ruidos generados por fiestas, reuniones y prácticas musicales son considerados perturbadores, así como los gritos ofensivos, especialmente en presencia de menores.
Las autoridades del Servicio de Policía Comunal han notado que las alteraciones en la tranquilidad pueden surgir de celebraciones, trabajos de construcción y otros ruidos molestos, tanto en áreas residenciales como comerciales. Según el artículo 25, estos ruidos son conductas que afectan la relación entre vecinos y permiten a las autoridades actuar sobre la fuente del ruido de manera preventiva.
La regulación fomenta el diálogo y la mediación antes de la imposición de multas. Los afectados y los infractores pueden optar por mediación, negociación, y otras alternativas para resolver conflictos, bajo la guía de autoridades locales y representantes comunitarios. Las denuncias por ruidos molestos son comunes en las parroquias, donde los afectados suelen reportar dificultades para dormir y niveles altos de estrés.
La Oficina Municipal para la Convivencia Ciudadana, ubicada en la parroquia Santa Teresa, ofrece atención para quienes deseen formalizar una denuncia. Se aceptan pruebas como grabaciones o testimonios de otros vecinos. La normativa local también se complementa con leyes nacionales sobre el control de ruidos, estableciendo niveles de ruido tolerables en diferentes áreas.
DCN/Agencias