
A un mes del esperado inicio del Mundial de Fútbol, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se enfrenta a una ola de críticas por los precios exorbitantes de los boletos, que superan los 200 dólares en la primera ronda. Un estudio de “The Economist” revela que esta edición se convierte en la más cara en la historia del torneo para el público.
Infantino se defendió señalando que la FIFA debe ajustarse al mercado del entretenimiento más desarrollado del mundo, argumentando que “tenemos que aplicar tarifas de mercado”, según su entrevista con “The Guardian”. El impacto de esta decisión es evidente; entradas para el partido inaugural de Estados Unidos están costando cuatro veces más que en Qatar, mientras que algunos encuentros de selecciones menos populares rondan los cientos de euros.
Además, los precios para la final han sido fijados en un mínimo de 2.000 dólares, lo que ha generado aún más descontento entre los aficionados.
La FIFA también implementó cambios significativos en su sistema de venta de entradas para esta Copa Mundial, asumiendo el control total del ticketing. Este nuevo modelo dinámico ajusta los precios en función de la demanda, lo que ha suscitado preocupación sobre la accesibilidad económica para los hinchas.
A pesar de estas críticas, la FIFA anunció que ha vendido cerca de 5 millones de boletos, asegurando que “la venta continúa firme, con un notable interés por todos los partidos”, según un comunicado oficial.
Los estadios en América del Norte, que albergarán los partidos, tienen una capacidad combinada de 7,5 millones de espectadores, aunque se espera que la organización reduzca un poco esa cifra tras ajustar zonas para grupos y prensa. En resumen, la controversia por los precios de las entradas sigue levantando polvareda, mientras tanto, los aficionados esperan con ansias el inicio del torneo.
DCN/Agencias