
El periodista canario Miguel Moreno compartió su experiencia durante los 209 días que pasó encarcelado en Venezuela tras la detención del buque N35, donde trabajaba. El 11 de junio de 2025, la embarcación de bandera panameña, bajo la dirección de un capitán neerlandés, fue interceptada en aguas internacionales por autoridades venezolanas. A los nueve tripulantes se les acusó de espionaje, búsqueda ilegal de petróleo y presunto tráfico de drogas, aunque Moreno mencionó que los cargos carecían de sustento judicial.
Los detenidos fueron retenidos inicialmente en Margarita antes de ser enviados a la cárcel El Rodeo I, en Miranda, donde un juez les notificó los cargos, que incluían terrorismo y atentado contra la soberanía nacional. Moreno describió como “el momento más duro” el instante en el que se cierra la celda, señalando las precarias condiciones de su espacio: pequeño, con poca ventilación y un agujero como inodoro.
El periodista comentó que la rutina en la prisión se limitaba a una hora diaria en el patio, lo que generó episodios de depresión y suicidios entre los internos. Como protesta por la falta de comunicación con su familia, hizo huelgas de hambre, lo que resultó en su traslado a celdas de aislamiento.
Durante meses, la única información que recibían era a través de otros presos o propaganda del gobierno transmitida por altavoces. Finalmente, el 8 de enero de 2026, fue liberado junto a otros cuatro españoles y entregado a la Embajada de España en Caracas.
Moreno expresó que aún no comprende los motivos de su detención ni el proceso de negociación para su liberación, anotando que su regreso a Canarias no ha sido fácil, enfrentándose a la necesidad de cambiar de números y cuentas debido a su situación. Además, lamentó la falta de apoyo institucional después de su liberación.
DCN/Agencias