
En las calles de Venezuela, el rostro de Nicolás Maduro, que alguna vez estuvo omnipresente, está desapareciendo gradualmente. Murales, carteles y la televisión lo mostraban constantemente, pero tras su captura el 3 de enero por fuerzas estadounidenses junto a su esposa Cilia Flores, el nuevo gobierno presidido por Delcy Rodríguez ha comenzado a borrar su imagen del espacio público.
El eslogan “El inicio de una nueva etapa” marcó los 100 días de gestión de Rodríguez en abril, donde se centró en impulsar reformas económicas que favorecen a Estados Unidos, además de promover una amnistía para liberaciones de presos políticos. A su vez, la figura de Maduro se ha desvanecido en los discursos oficiales, y se han destituido varios ministros de su anterior administración.
Eduardo Valero Castro, profesor universitario, señaló que la imagen de Maduro ha sido retirada de los espacios públicos. Las manifestaciones que exigían su liberación han cesado y Rodríguez, bajo presión de Washington, ha evitado hacer referencia a él en sus alocuciones.
A pesar de las críticas internas dentro del chavismo por las reformas, Rodríguez afirma haber mantenido lealtad hacia Maduro. Otros, como el exdiputado Mario Silva, han expresado su desacuerdo, señalando que la actual administración parece colaborar con intereses estadounidenses.
Mientras el apoyo a Rodríguez aumenta, algunos miembros del chavismo siguen reclamando por el regreso de Maduro. La situación política en el país se presenta complicada, con opiniones diversas sobre el camino a seguir y la figura del expresidente. Con su imagen en retroceso, el chavismo ahora promueve el avance de Delcy Rodríguez como un nuevo liderazgo.
DCN/Agencias