La investigación Venezuela I “avanza satisfactoriamente” y los tiempos de la CPI parecen transcurrir con lentitud

Miles de víctimas han acudido a la Corte Penal Internacional (CPI) buscando respuestas ante las violaciones de derechos humanos en Venezuela, y la espera se torna angustiante. El silencio de La Haya se percibe en el país como inacción, generando un sentimiento de desconfianza.

El fiscal adjunto de la CPI, Mame Mandiaye Niang, conversó con periodistas venezolanos el 28 de mayo sobre los motivos de la lenta evolución de los procesos. Aseguró que esta tardanza no es una señal de fracaso, sino de que el trabajo se está realizando con rigor. Niang enfatizó que “la lentitud es prueba de que la labor se está haciendo adecuadamente” y que apresurar los procesos puede llevar a decisiones defectuosas.

La investigación «Venezuela I», que se formalizó en noviembre de 2021 tras el reconocimiento de posibles crímenes de lesa humanidad desde 2017, se enfrentó a desafíos, incluyendo la impugnación del gobierno venezolano sobre la competencia de la CPI. Esto condujo a un año de parálisis en las investigaciones. Sin embargo, una vez que los jueces confirmaron la competencia de la Corte, el proceso se reactivó.

El hermetismo en torno a las investigaciones también ha contribuido a la percepción de estancamiento. Niang explicó que la reserva sobre ciertos aspectos busca proteger la integridad de las pruebas y la seguridad de los testigos.

A pesar de las dificultades previas, la Fiscalía ha confirmado que sigue acumulando pruebas de manera independiente. La construcción de un caso sólido requiere tiempo, y aunque esto genera impaciencia entre las víctimas, el mensaje de Niang es claro: la justicia, aunque lenta, busca garantizar un resultado duradero.

DCN/Agencias

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