Investigación demuestra que consumir huevos semanalmente puede disminuir hasta un 27% el riesgo de desarrollar Alzheimer.

Un equipo de la Universidad de Loma Linda en California encontró que el consumo regular de huevos puede disminuir significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas en personas mayores de 65 años.

El estudio, parte del Adventist Health Study-2, revisó el historial médico y los hábitos alimentarios de 39,498 participantes a lo largo de más de quince años, utilizando datos de un total de 96,000 personas. Para validar los diagnósticos, los investigadores accedieron a los registros del sistema federal Medicare, lo que permitió un seguimiento objetivo, alejado de las percepciones individuales sobre la salud mental.

Los hallazgos iniciales mostraron que, al finalizar el monitoreo, 2,858 participantes fueron diagnosticados con Alzheimer. Aquellos que consumían cinco o más huevos por semana tenían un riesgo de enfermedad un 27% menor en comparación con quienes no los consumían. El estudio también indicó que el efecto protector no requería un consumo diario; quienes consumían huevos de una a tres veces al mes presentaron un 17% menos de riesgo, mientras que la reducción subía al 20% en quienes los comían de dos a cuatro veces por semana.

Los investigadores señalaron que el diseño del estudio fue innovador, ya que el cuestionario alimentario no se limitó solo a la ingesta visible de huevos, sino que incluyó fuentes ocultas como productos de repostería y otros alimentos procesados que podrían contener este ingrediente.

La comunidad científica atribuye esta protección al contenido químico del huevo. Según Jisoo Oh, autora principal del estudio, el huevo es rico en varios compuestos esenciales para la comunicación neuronal. La colina, presente en la yema, es fundamental para la producción de acetilcolina, un neurotransmisor clave en los procesos de memoria; niveles bajos de colina pueden afectar la señalización entre neuronas.

Además, el huevo contiene luteína y zeaxantina, pigmentos que pueden atravesar la barrera hematoencefálica y actuar como antioxidantes en el tejido cerebral, protegiendo contra el daño de los radicales libres. A esto se suma la presencia de ácidos grasos omega-3, que refuerzan la membrana de las neuronas y favorecen la función sináptica.

La investigación proporciona una nueva perspectiva sobre el consumo de huevos y su potencial impacto en la salud cognitiva de las personas mayores.

DCN/Agencias

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