
Evo Morales, ex presidente de Bolivia, afirmó que hay un plan para su detención entre este viernes y sábado por parte de la DEA estadounidense y el Ejército boliviano. Esto ocurre luego de que el Gobierno de Rodrigo Paz lo acusara de financiar protestas y bloqueos relacionados con el “narcotráfico”.
En declaraciones a la radio Kawsachun Coca, Morales mencionó que la Compañía de Inteligencia del Ejército, junto con la DEA que habría llegado de Paraguay, lo detendría en los próximos días. Esta afirmación surge un día después de que el Gobierno informara sobre el establecimiento de una nueva oficina de la DEA en La Paz, enfocada en el intercambio de información, aunque sin operativos conjuntos.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, había denunciado días antes un “plan macabro” que buscaría provocar una ruptura constitucional a través de las protestas de campesinos y obreros, quienes piden la renuncia de Paz, en el poder desde hace seis meses. Gálvez aseguró que dicho plan ha sido “pensado, financiado y operado” desde el Trópico de Cochabamba, conocido bastión de Morales, utilizando fondos del “narcotráfico”, en una de las principales zonas productoras de coca.
Morales, por su parte, cuestionó la veracidad de las acusaciones del Gobierno y alegó que este debería demostrar las afirmaciones realizadas en su contra, insistiendo en que implicaría acusar a todos los sectores en protesta de ser “narcotraficantes”. También, sugirió que se está planeando un estado de excepción y una militarización del país bajo el argumento de proteger la democracia.
Desde octubre de 2024, Morales se encuentra en el Trópico de Cochabamba, rodeado de seguidores para evitar ser aprehendido en un caso penal relacionado con trata agravada de personas. Mientras tanto, campesinos del altiplano de La Paz llevan diez días bloqueando carreteras exigiendo la renuncia de Paz, inicialmente solicitando un aumento salarial del 20%.
Mario Argollo, líder de la Central Obrera Boliviana (COB), afirmó que el único pedido actual de la entidad es la renuncia del presidente, citando la incapacidad del Ejecutivo para resolver problemas estructurales en el país. La COB y los sindicatos campesinos e indígenas han sido aliados políticos de los gobiernos de Morales y Luis Arce.
DCN/Agencias