
Venezuela está implementando un plan nacional para obtener la certificación internacional como país libre de fiebre aftosa, con el objetivo de reforzar la sanidad animal y potenciar la competitividad del sector ganadero. Esta iniciativa cuenta con la colaboración del Estado, organismos internacionales y productores del campo.
El enfoque principal del programa es la vacunación masiva del ganado, considerada esencial para erradicar la enfermedad. Esta estrategia implica una coordinación efectiva entre las instituciones públicas y el sector privado. El Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral es el encargado de ejecutar las acciones de control y supervisión técnica, con la meta de alcanzar los estándares internacionales requeridos.
La Organización Panamericana de la Salud destaca la importancia de este esfuerzo a nivel regional, subrayando que Venezuela es un actor clave en la lucha contra la fiebre aftosa. La enfermedad no solo impacta la sanidad animal, sino que también repercute negativamente en el comercio de carne y productos lácteos. Consecuentemente, la certificación podría facilitar nuevas oportunidades de exportación y contribuir a la seguridad alimentaria del país.
El primer ciclo de vacunación está programado para iniciar el 1 de mayo, con el propósito de inmunizar el mayor número posible de animales. Los productores deberán participar activamente, y se requerirá una logística bien coordinada, especialmente en las áreas rurales, para asegurar el éxito del plan sanitario. El cumplimiento del cronograma será fundamental para alcanzar los objetivos establecidos.
Hasta ahora, el país no ha registrado casos de fiebre aftosa en más de diez años, lo que refuerza las expectativas para obtener la certificación internacional. Para ello, es crucial realizar estudios técnicos que respalden la solicitud ante entidades competentes. La validación científica y el cumplimiento de protocolos internacionales también son indispensables.
La fiebre aftosa provoca importantes pérdidas económicas en los sectores ganaderos y afecta la producción de carne y leche. Erradicar la enfermedad podría mejorar la competitividad de Venezuela en el mercado internacional, al permitir una mayor participación en las cadenas agroalimentarias.
Los productores ganaderos desempeñan un papel esencial en la ejecución del plan, y su colaboración es vital para alcanzar la cobertura total de vacunación. La coordinación entre el sector público y privado es clave para garantizar la eficiencia del proceso. Este programa no solo busca fortalecer la salud animal, sino también mejorar la competitividad del agro venezolano.
Fuentes consultadas: OPS/OMS, Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral, VTV, Reuters, AP.
DCN/Agencias