
¡Un Tiramisú Gigante Hace Historia en Londres!
Este domingo, el vibrante barrio de Chelsea, en Londres, se convirtió en el epicentro de un insólito evento: ¡un tiramisú que mide 440,58 metros fue reconocido como el más largo del mundo por Guinness! Más de 100 pasteleros y voluntarios trabajaron arduamente bajo la dirección del chef italiano Mirko Ricci para lograr esta extraordinaria hazaña.
La creación del postre tomó dos jornadas de trabajo intensivo, con el equipo cocinando, ensamblando y preparando cada parte de este emblemático dulce italiano. La emocionante confirmación del récord llegó del juez de Guinness, Lorenzo Veltri, quien compartió la noticia ante un público emocionado en el Chelsea Town Hall.
El impresionante tiramisú se organizó en más de 30 filas, cada una de 8 metros, formando una serpiente que evocaba el famoso juego del teléfono de los años 90. El récord anterior, que pertenecía al chef Stefano Callegaro, era de 273,5 metros y se había establecido en Milán en 2019.
Para superar esta cifra, el nuevo tiramisú debía medir más de 8 centímetros de alto y 15 de ancho, como explicó el juez Carmelo Carnevale, justo antes de que se diera a conocer el resultado.
El manjar se preparó con más de 50.000 bizcochos de soletilla y más de 3.000 huevos, además de café, mascarpone, azúcar y cacao. Como gesto de cortesía, se incluyó un agradecimiento dorado a sus majestades, el rey Carlos III y la reina Camilla, quienes no pudieron asistir debido a compromisos internacionales.
Cada capa del tiramisú fue elaborada artesanalmente, utilizando ingredientes auténticos desde el inicio del sábado. No obstante, uno de los mayores retos fue vencer las limitaciones de una cocina de 30 metros, que no estaba diseñada para semejante emprendimiento. Además, una falla en una de las máquinas de crema complicó aún más la situación, retrasando la entrega del dulce.
El dinero recaudado de la venta de este gigante de la repostería será donado a la fundación británica Esharelife, que se dedica a ayudar a quienes más lo necesitan a través de bancos de alimentos. Sin duda, un gesto dulce en todos los sentidos.
Así, Chelsea se convierte en un lugar donde la creatividad y la solidaridad se unen, dejando una huella memorable en la historia de la repostería.
DCN/Agencias