Moisés Naím en relación a Venezuela: Sin un fortalecimiento institucional, la recuperación económica perpetuará la desigualdad y la desconfianza

Venezuela podría estar al borde de un renacer económico, impulsado por los sectores petrolero, minero y la inversión privada. La reciente salida de Nicolás Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez han creado un terreno propicio para cambios que parecían lejanos. Se han observado liberaciones de prisioneros y el regreso de exiliados, además de la reapertura de embajadas en Caracas. Sin embargo, el éxito del renacer económico depende de la fortaleza de las instituciones para convertir este crecimiento en una democracia efectiva con reglas claras y accountability, según el analista internacional Moisés Naím.

La recuperación económica podría derivar principalmente del petróleo, la minería y el capital proveniente de la diáspora. Sin un fortalecimiento institucional, este crecimiento podría generar desigualdad y desconfianza en el gobierno. La relación actual con Estados Unidos, que prioriza el acceso a recursos petroleros por encima de la democratización, crea un dilema: el crecimiento económico puede amenazar la calidad de la transición política.

En el artículo, se advierte que si los beneficios del crecimiento no se distribuyen equitativamente y las instituciones continúan débiles, se podría dañar la confianza en el nuevo gobierno. La concentración de riqueza en una élite podría perpetuar problemas como el clientelismo y la corrupción. Además, las interacciones con la diáspora y la apertura de mercados pueden tanto acelerar la reconstrucción como intensificar los conflictos sobre el control de ingresos y reformas.

Destacan dos citas relevantes de Moisés Naím: la necesidad de acompañar la recuperación económica con una recuperación política que limite el poder ejecutivo y la importancia de la existencia de una democracia, por frágil que sea, antes de llevar a cabo elecciones.

Desde una perspectiva más amplia, se señala que el crecimiento económico no garantiza la democracia si no va acompañado de instituciones que restrinjan el poder y promuevan elecciones libres. La priorización estadounidense de los recursos energéticos también puede afectar la estabilidad política, mientras que el retorno de la diáspora venezolana representa un potencial motor tanto económico como político.

Las cifras revelan una caída dramática en la producción de petróleo, de más de 3 millones de barriles diarios en 1998 a aproximadamente 900.000 barriles en la actualidad. Asimismo, se estima que para restablecer la producción se requerirá más de 100.000 millones de dólares en inversión a lo largo de la próxima década.

Los próximos pasos incluyen avanzar hacia una transición electoral genuina, apoyada por reformas institucionales y una supervisión internacional adecuada.

DCN/Agencias

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