
El Gobierno chileno, liderado por José Antonio Kast, manifestó este martes que ciertos «actores importantes» en el proceso de selección del nuevo secretario general de las Naciones Unidas no respaldarían la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet, quien está presentando su postulación en Nueva York.
El canciller Francisco Pérez Mackenna explicó que la decisión del Gobierno se basó en la percepción de que las posibilidades de éxito de Bachelet eran «muy bajas» debido a la diversidad de candidatos en la región y a la falta de apoyo de figuras clave en el proceso. No obstante, evitó aclarar si esto incluía un posible veto de Estados Unidos a Bachelet.
En febrero, bajo la administración del expresidente Gabriel Boric, se formalizó la candidatura de Bachelet, apoyada por los gobiernos de México y Brasil, así como por otros sectores socialistas. Sin embargo, el actual Gobierno, que tiene una alianza con Estados Unidos, decidió retirar su respaldo a Bachelet a finales de marzo, aunque se comprometió a no apoyar a otro candidato en reconocimiento a su trayectoria.
Michelle Bachelet, de 74 años, es una figura destacada en la política chilena y ha sido la primera mujer en ocupar la presidencia del país en dos mandatos no consecutivos. A nivel internacional, ha ocupado altos cargos en la ONU, incluyendo el de directora ejecutiva de ONU Mujeres y Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Además de Bachelet, los otros candidatos que buscan suceder a António Guterres son el argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA); la costarricense Rebeca Grynspan, quien es la actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD); y el expresidente senegalés Macky Sall.
Bachelet y Grossi presentarán sus propuestas este martes en la sede de la ONU en Nueva York, donde interactuarán con Estados miembros y representantes de la sociedad civil. Aunque no es una norma establecida, se busca mantener una rotación regional para asegurar la representatividad en esta posición, lo que podría beneficiar a América Latina en esta ocasión. Además, varios Estados han solicitado que la próxima secretaria general sea una mujer, dado que en los 80 años de la organización nunca ha habido una.
DCN/Agencias