
Este domingo, el estadio Misael Delgado de Valencia vibró con los cánticos de rechazo hacia Alexander Granko Jr., hijo del coronel chavista Alexander Granko Arteaga, durante el partido que enfrentaba al Carabobo Fútbol Club con su equipo, el UCV Fútbol Club. La afición granate no escatimó en expresar su descontento, lanzando frases como “¡Granko, hijo de p*ta!” y “¡Dónde están que no se ven, los enchufados no se ven!”.
Granko Arteaga, también conocido como «Barba», ha sido señalado por la Misión de Determinación de Hechos de la ONU como uno de los torturadores más notorios del régimen chavista. Este ambiente hostil se dio en el marco de un partido que culminó 4-2 a favor del Carabobo, rompiendo así una racha de tres encuentros sin triunfo, mientras que UCV sumó su tercera derrota en los últimos cuatro compromisos.
La primera mitad estuvo marcada por una lucha intensa; Carabobo abrió el marcador con goles de Yohandry Orozco y Dimas Meza, pero UCV logró empatar en dos ocasiones gracias a dianas de Granko Jr. y Vicente Rodríguez. Sin embargo, el partido dio un giro en el segundo tiempo tras la expulsión de Maicol Ruiz de UCV. Aprovechando la ventaja numérica, Carabobo logró tomar el control del marcador con un penalti convertido por Eric Ramírez y cerró la cuenta con un gol más de Loureins Martínez.
El descontento de la afición tiene raíces profundas, dado que Granko Arteaga ha sido vinculado a graves violaciones de derechos humanos, incluyendo torturas y otros abusos en la Dgcim, reconocidos por la ONU. Instituciones como Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones sobre él por estas atrocidades.
Además, en años recientes, organizaciones de derechos humanos han criticado a la Conmebol por permitir que el UCV participe en competiciones internacionales, señalando que la camiseta de este equipo ostentaba insignias de la DAE, a su vez implicada en crímenes de lesa humanidad. Voces de la Memoria, una ONG, ha advertido que el deporte en Venezuela se ha convertido en un vehículo para la promoción de figuras vinculadas al horror y a la impunidad.
La sombra de Granko se extiende no solo sobre el fútbol, sino también sobre otros deportes en el país, reafirmando la necesidad urgente de separar el deporte de las prácticas corruptas y las graves violaciones a los derechos humanos.
DCN/Agencias