
La crianza de un bebé en Venezuela implica retos diarios para los padres. A pesar del deseo de brindar atención constante, hay momentos en los que se requiere que el niño se entretenga solo, como durante llamadas telefónicas o al cocinar. En estos casos, muchos recurren a dispositivos digitales. Sin embargo, los especialistas advierten sobre los efectos negativos de esta práctica a largo plazo.
El uso de pantallas, como teléfonos y tabletas, puede captar inmediatamente la atención del niño gracias a sus colores y sonidos vivos, pero también puede crear una dependencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación de Pediatría Española recomiendan evitar la exposición a pantallas antes de los 18 meses, sugiriendo incluso hasta los 6 años. El estímulo digital no favorece el movimiento ni la exploración sensorial, lo cual limita experiencias esenciales como el contacto físico y la creatividad.
Como alternativa, los expertos sugieren crear microespacios de juego libre que incentiven la autonomía y el desarrollo cognitivo. Es crucial enfocarse en la calidad y seleccionar entre dos a cinco objetos «abiertos», que son aquellos no estructurados, de acuerdo a la metodología del «cesto de los tesoros».
Para facilitar el juego autónomo fuera de casa, se sugieren kits según la edad:
0 a 12 meses: Incluye una cuchara de madera, un aro de silicona y un pañuelo con nudos, ideales para momentos breves en lugares como restaurantes.
12 a 24 meses: Una minibolsa con diez objetos cotidianos seguros, que permite al niño iniciar actividades de clasificación.
24 a 36 meses: Contenedores, pinzas grandes y tapones, para desarrollar la motricidad fina.
Para que estos microespacios sean efectivos, es fundamental establecer una estructura reconocible para el niño:
Sustituir el uso de pantallas por objetos físicos puede potenciar el desarrollo motriz y cognitivo del niño, fomentando un ocio creativo y menos dependiente de estímulos artificiales.
Con información de El Nacional.
DCN/Agencias