
El papa León XIV inicia este lunes y hasta el 23 de abril su tercer viaje internacional, centrándose en varios países africanos. Este recorrido incluirá Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, con el objetivo de resaltar la relevancia del continente para la Iglesia católica.
El pontífice estadounidense, de 70 años y deportista, realizará 28 vuelos en un trayecto de aproximadamente 19.000 kilómetros, visitando 11 ciudades y pronunciando más de 25 discursos en cuatro idiomas. La elección de Argelia, país donde nunca ha estado un papa, resalta su conexión con San Agustín, figura central de la orden a la que pertenece León XIV.
El viaje comienza el 13 de abril en Argel, donde el papa se reunirá con autoridades y miembros de la sociedad civil, y visitará el Monumento de los Mártires y la Gran Mezquita. Además, se encontrará con la comunidad católica en la basílica de Nuestra Señora de África. En Bab El Oued, recordará a las misioneras españolas asesinadas en Argelia.
En Annaba, León XIV celebrará una misa en la basílica y visitará el sitio arqueológico de Hipona. El 15 de abril, se trasladará a Yaundé, Camerún, donde sostendrá reuniones con autoridades y obispos, además de visitar el orfanato Ngul Zamba. En Bamenda, participará en un encuentro por la paz y celebrará una misa.
En Douala, se prevé una misa concurrida, con la participación de unas 600.000 personas, y una reunión con estudiantes universitarios. El 18 de abril, el papa llegará a Luanda, Angola, donde se reunirá con autoridades y obispos y celebrará una misa en Kilamba, una ciudad reciente.
León XIV también visitará el santuario mariano de Muxima y Saurimo, donde celebrará otra misa. Angola, con un 57 % de su población católica, es un país clave para el catolicismo.
La última parada será en Guinea Ecuatorial, donde el 75 % de la población es católica. En Malabo, se reunirá con autoridades y visitará un hospital psiquiátrico, además de oficiar una misa en el estadio. En Mongomo, celebrará otra misa en la Basílica de la Inmaculada Concepción y en Bata visitará una prisión, marcando su primera visita a una cárcel como pontífice.
Su viaje concluirá con una misa multitudinaria, con alrededor de 200.000 asistentes, antes de regresar a Roma.
DCN/Agencias