
Las constantes fallas eléctricas en Barquisimeto están impactando de forma notable la salud mental de sus habitantes. El psicólogo Alexander Apóstol destacó que las interrupciones en el suministro de electricidad alteran la vida cotidiana, generando reacciones de alerta ante lo inesperado. Según el especialista, los apagones interrumpen actividades esenciales y pueden estropear electrodomésticos, lo que provoca frustración y ansiedad, además de una sensación de pérdida de control que afecta a la población de Lara.
Apóstol comentó que la incertidumbre sobre el suministro de electricidad aumenta los niveles de estrés. Para afrontar estas situaciones, recomienda elaborar un “kit de auxilio” que ayude a gestionar mejor los episodios de apagones. Sugiere que es importante reconocer la molestia sin dejarse llevar por ella.
El profesional resalta que mantener una estabilidad emocional es fundamental para evitar consecuencias severas en la salud mental, no solo en Lara, sino en otras ciudades del país donde se viven situaciones similares. La tensión emocional generada por las fallas eléctricas también repercute en las relaciones familiares y laborales.
Una ciudadana compartió su experiencia, indicando que su nevera se dañó en dos ocasiones debido a los apagones, lo que conllevó costos elevados para repararla. Esta experiencia refleja el desgaste emocional que muchos hogares están enfrentando.
En cuanto a estrategias para sobrellevar la situación, Apóstol recomienda planificar actividades que no dependan de electricidad y proteger los electrodomésticos. Además, sugiere mantener un ambiente de diálogo abierto para expresar emociones sin generar conflictos.
El especialista enfatiza que la adaptación de la población es crucial mientras se busca una solución al problema. La resiliencia, según él, es clave para prevenir un mayor deterioro en la salud mental, lo que hace que el impacto emocional de las fallas eléctricas siga siendo un reto significativo en el país.
DCN/Agencias