
Investigaciones han demostrado que hombres y mujeres envejecen de manera distinta, especialmente en lo que respecta a la musculatura. La Dra. Marta Supervía, especialista del Hospital Gregorio Marañón y coordinadora de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), indica que esta variación se observa tanto en la fuerza como en los cambios a nivel celular que afectan a cada sexo al llegar a la tercera edad.
El deterioro muscular presenta diferencias significativas según el género:
Las hormonas juegan un papel crucial en estas diferencias. La Dra. Supervía señala que el estradiol, presente en las mujeres, protege la masa muscular al inhibir la degradación de proteínas y mejorar la función mitocondrial. La disminución de estrógenos durante la menopausia incrementa el riesgo de sarcopenia, es decir, pérdida de masa y función muscular.
Por otro lado, los hombres mantienen niveles más estables de testosterona y receptores androgénicos, lo que reduce los daños en las mitocondrias.
La independencia en la vejez está muy relacionada con la fuerza muscular. Las estadísticas muestran que:
Esta caída más temprana en las mujeres se vincula a un aumento en la fragilidad y el riesgo de discapacidad.
A pesar de que los principios del ejercicio son similares, los resultados son diferentes:
Para disminuir el riesgo de lesiones y mejorar la salud ósea, la Dra. Supervía sugiere:
Estas recomendaciones buscan mejorar la calidad de vida en la vejez y minimizar los riesgos asociados al envejecimiento.
DCN/Agencias