Detrás de la escena

Lo que sucede en el país a menudo permanece oculto, ya sea en Caracas o en el centro de las decisiones en Washington. La realidad está enmascarada por un velo de desinformación.

La transparencia ha sido sacrificada por una hegemonía que perpetúa la confusión. Las noticias que llegan, a pesar de tener orígenes oficiales, pueden resultar ser engañosas y poco confiables.

En este contexto de censura y explotación, el ambiente se torna hostil. Muchos celebran la reactivación de los vuelos internacionales, sin ser conscientes de la pesada carga que eso implica sobre los recursos naturales de la nación. La incertidumbre es la norma y la verdad se escapa de las manos.

La corrupción y la arbitrariedad parecen ser constantes en este escenario, donde la institucionalidad vacila y la realidad política se desdibuja. La diplomacia que se afirma existir queda oculta tras un telón de intereses complejos.

El poder que se mueve entre bastidores socava la idea de una democracia genuina, que es el verdadero anhelo del pueblo venezolano.

Por: Fernando Luis Egaña

DCN/Agencias

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