
Las autoridades chilenas han comunicado el avance en la construcción de una zanja de tres metros de profundidad en la frontera con Perú, como parte del plan ‘Escudo Fronterizo’, impulsado por el Gobierno de José Antonio Kast para abordar el crimen organizado y la migración irregular.
Alberto Soto, comisionado presidencial para la Macrozona Norte, indicó en ADN Radio que el proyecto presenta un 20% de avance. Aclaró que las zanjas, muros y demás obstáculos no son definitivos y requerirán mantenimiento constante por parte del Estado. El costo del plan asciende a cerca de 4.000 millones de pesos y se extiende por aproximadamente 60 kilómetros, aunque no será continuo y estará sujeto a evaluación según las rutas de migración.
Soto destacó que el plan no se limita a la migración; también busca combatir delitos transnacionales, contrabando y tráfico de drogas y armas. Las obras se realizan tanto a nivel del mar como en áreas montañosas, a 4.500 metros de altitud. Este enfoque busca fomentar «zonas de confluencia» bajo control estatal y desincentivar actividades delictivas en la frontera.
Recientemente, Peru y Chile acordaron colaborar e intercambiar información sobre su frontera, en respuesta a las preocupaciones de Lima sobre la construcción de la zanja, que fue comparada con el Muro de Berlín.
Entre otras medidas del plan se prevé la edificación de un sistema de contención física y tecnología avanzada, que incluirá muros y vallas de seguridad de cinco metros, junto con sensores de movimiento y vigilancia por drones. Las autoridades también planean instalar torres de vigilancia, radares térmicos y cercos perimetrales electrificados, con patrullajes constantes en los alrededores de pasos oficiales y clandestinos deshabilitados.
DCN/Agencias