
La tragedia golpea a México tras el brutal asesinato de Carolina Flores, una prometedora modelo de 27 años, en un departamento de Polanco. La joven recibió al menos seis disparos el pasado 15 de abril, desencadenando una serie de reacciones sobre el violento suceso.
La principal implicada es su suegra, Erika María Herrera, quien supuestamente disparó tras una discusión cotidiana. Reyna Gómez Molina, madre de Carolina, expresó a medios locales que la convivencia entre nuera y suegra siempre tuvo «problemas comunes», sugiriendo que las fricciones familiares eran evidentes y preexistentes.
Carolina, originaria de Ensenada, Baja California, había ganado notoriedad en 2017 como Miss Teen Universe Baja California y construyó una carrera sólida en redes sociales, donde compartía consejos de moda y estilo de vida. Era reconocida por equilibrar su vida pública con su papel como madre de un bebé.
El caso cobró un nuevo giro al filtrarse un video de seguridad. En las imágenes, se puede ver a Carolina realizando tareas del hogar con su suegra a sus espaldas. Erika, de 63 años, mantiene sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón mientras se lleva a cabo una conversación entre ambas. Poco después, se escuchan los disparos que acabarían con la vida de la joven.
En un momento crucial del video, el esposo de Carolina, Alejandro Sánchez, entra en la habitación con su pequeño en brazos. Al ver la escena, grita a su madre: “Vieja loca… ¿Qué hiciste, mamá?”. Ella, en un tonó frío, responde que actuó así porque Carolina la había molestado: “Tú eres mío, ella no”. Impactante, Alejandro no intenta detenerla ni llama a las autoridades, permitiéndole escapar. Actualmente, Erika se encuentra prófuga.
La madre de Carolina detalló a los medios que la relación entre su hija y la suegra se tensó desde el embarazo de Carolina, marcándose por conductas controladoras y rechazo por parte de Erika. Aunque la Fiscalía de la Ciudad de México investiga el caso como homicidio doloso, familiares y colectivos feministas están exigiendo que se clasifique como feminicidio. En Ensenada, se han organizado marchas para que el crimen no quede impune y para reclamar respuestas ante la violencia de género, incluso si la agresora es otra mujer.
DCN/Agencias