
En Barquisimeto, los racionamientos eléctricos están impactando gravemente el sector salud, afectando a varios centros médicos en la urbanización Santa Eduviges. La situación es crítica tanto en instalaciones públicas como privadas que requieren un suministro eléctrico constante. Entre los centros más afectados figuran la Unidad de Diálisis El Ángel y el Centro Médico Caralí 1 y 2.
Para los pacientes con problemas renales, la interrupción del servicio eléctrico representa un riesgo vital. A pesar de que la Unidad de Diálisis El Ángel cuenta con una planta eléctrica que fue instalada recientemente, el equipo no está automatizado y carece de personal capacitado para operarlo de manera eficaz. En una reciente emergencia, el martes 7 de abril, las enfermeras tuvieron que activar la planta manualmente.
Alexander Rivero, un paciente que lleva 21 años recibiendo tratamiento, expone la difícil situación del servicio. Las máquinas se apagan completamente durante los cortes de energía, y al estar las baterías internas de estos equipos en mal estado, es necesario retornar la sangre de los pacientes de manera manual y urgente, lo que pone en riesgo su salud.
La Clínica Hospital Privado, que también se ve afectada por los apagones, tiene una planta eléctrica que solo cubre áreas críticas como emergencias y quirófanos. Las zonas de hospitalización y las consultas externas quedan sin luz, lo que obliga a cancelar citas médicas y estudios especializados. Los pacientes que están hospitalizados deben soportar altas temperaturas y la falta de ventilación, lo que dificulta su recuperación y el seguimiento médico necesario.
El personal de salud y los familiares de los pacientes han hecho un llamado a las autoridades competentes, como Corpoelec y la gobernación, para que se tomen medidas definitivas. Exigen que estos centros sean incorporados en circuitos protegidos para reducir las interrupciones de suministro eléctrico.
La comunidad espera que se realicen las adecuaciones necesarias para que la planta de la unidad de diálisis sea plenamente automatizada, evitando así que el personal dependa de operaciones manuales en situaciones críticas. La falta de energía sigue siendo un obstáculo diario para la atención de la salud en Lara.
DCN/Agencias