La menopausia es un proceso natural que implica cambios hormonales significativos. Estos cambios pueden afectar tanto el cuerpo como las emociones, alterando la rutina diaria. Sin embargo, realizar ejercicio regularmente se presenta como una estrategia efectiva para aliviar sus efectos y mejorar el bienestar general en el largo plazo.
Entrenamiento de fuerza
Con la disminución de estrógenos durante la menopausia, la densidad mineral ósea puede verse comprometida. Por esto, el entrenamiento de fuerza cobra gran relevancia. Esta práctica ofrece dos beneficios principales:
- Prevención de la osteoporosis: Refuerza los huesos, disminuyendo el riesgo de fracturas.
- Combate a la sarcopenia: Contribuye a mantener la masa muscular y la fuerza, que tienden a reducirse con la edad.
Ejercicio aeróbico, Yoga y Pilates: Control de sofocos
Aunque no existe un ejercicio «mágico» que elimine instantáneamente los sofocos, actividades como yoga, pilates y ejercicios aeróbicos moderados (como caminar, nadar o bailar) son efectivas para regular la temperatura corporal y disminuir la severidad de los síntomas vasomotores.
Salud mental y calidad del sueño
Aparte de los beneficios físicos, el ejercicio tiene un impacto positivo en la salud emocional:
- Liberación de endorfinas: Mejora el estado de ánimo y ayuda a reducir la irritabilidad y la ansiedad.
- Higiene del sueño: La práctica regular de actividad física facilita un descanso más reparador, abordando el insomnio común durante esta etapa.
Con información de Noticias Venevisión





