
La creciente tensión en el estrecho de Ormuz, crucial para el comercio energético global, vuelve a colocar a Venezuela en la mira del ámbito internacional. El economista petrolero José Toro Hardy señala que las interrupciones en el flujo de crudo y gas del Golfo Pérsico no solo impactan los precios, sino que también representan una oportunidad para que Venezuela recupere su importancia estratégica, siempre y cuando logre crear condiciones que atraigan inversión privada.
Toro Hardy destaca que por Ormuz transitan alrededor de 23 millones de barriles de petróleo diarios y una cuarta parte del gas licuado del mundo. Este corredor, de apenas 30 kilómetros de ancho, es fundamental para el comercio energético. Cualquier interrupción, como la actual por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, eleva los precios del petróleo y obliga a los mercados a buscar alternativas.
A pesar de que Venezuela no puede sustituir los barriles que dejarían de circular por Ormuz, el economista argumenta que el país puede ser un destino atractivo para la inversión petrolera. “Las grandes inversiones se darán cuenta de que Venezuela es un área segura, libre de conflictos como los del Medio Oriente”, afirmó en Circuito Éxitos.
Toro Hardy también menciona que, aunque Venezuela cuenta con 304.000 millones de barriles de reservas probadas, la falta de inversión es un problema crítico. La nacionalización de 1975 dejó reservas que, a la producción de ese entonces, durarían 17 años; hoy, estas reservas podrían extenderse por más de 800 años.
Finalmente, enfatiza que para aprovechar la actual coyuntura, el país necesita garantizar un entorno confiable para los inversionistas, con seguridad jurídica y reglas claras. Si se logra, podría atraer un flujo significativo de inversiones capaz de reconstruir la economía.
DCN/Agencias