La economía de Estados Unidos terminó el año 2025 con un crecimiento más bajo de lo esperado. Según datos del Buró de Análisis Económico (BEA), el producto interno bruto (PIB) creció un 0,2% en el cuarto trimestre, lo que representa una desaceleración respecto al trimestre anterior. La expansión anual se calculó en 0,7%, lo que es una revisión a la baja en relación a las estimaciones iniciales publicadas en febrero.
En el balance del año, el PIB aumentó 2,1%, un décima menos que la proyección preliminar y por debajo del 2,8% obtenido en 2024. La difusión de estas cifras fue retrasada por el cierre del Gobierno federal, que detuvo funciones administrativas entre octubre y noviembre.
La revisión a la baja del PIB se explica por una menor inversión, que creció un 3,3%, cinco décimas menos que lo pronosticado, y un gasto de consumo que también cayó, situándose en 2%. Las exportaciones sufrieron una disminución más pronunciada, pasando de una baja inicial del 0,9% a un 3,3% en el dato ajustado.
Asimismo, el gasto público se contrajo un 5,8%, superior al 5,1% que se había previsto antes. En cuanto a las importaciones, estas cayeron un 1,1%, un leve aumento respecto al 1,3% que se estimó anteriormente.
El gasto en defensa también se vio afectado, cayendo un 10,7% en el trimestre, mientras que el gasto total del Gobierno federal disminuyó un 16,7%. El desempeño del PIB, sumado a la inflación y el mercado laboral, será clave para las decisiones de política monetaria en la próxima reunión de la Reserva Federal.
DCN/Agencias