La actual tensión inflacionaria global está poniendo a prueba la resistencia de las economías emergentes. Los recientes ataques en Oriente Medio, específicamente los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán y sus represalias, han generado preocupación por posibles interrupciones en infraestructuras energéticas y rutas marítimas cruciales. El Estrecho de Ormuz, por donde circula casi el 27% del petróleo mundial, ya muestra señales de desestabilización, provocando fluctuaciones significativas en el precio del Brent.
La energía es una vía directa para la inflación: los precios de combustibles, transporte y servicios públicos responden casi de inmediato. De acuerdo a un análisis de JPMorgan, un aumento del 10% en los precios del petróleo podría añadir cerca de 15 puntos básicos al índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos y alrededor de 10 puntos a la inflación subyacente.
A pesar de este repunte de precios, se interpreta más como un aumento en la prima de riesgo que un cambio en la oferta y demanda. Si los precios del crudo se mantienen altos, las presiones inflacionarias podrían reactivarse, mientras que un retroceso permitiría un impacto más limitado.
En América Latina, se observa un contexto diferente. La región enfrenta el incremento del petróleo con una mayor fortaleza, gracias a las acciones precoces de sus bancos centrales, que endurecieron la política monetaria antes que en otras partes del mundo. Por ejemplo, Brasil elevó su tasa de referencia significativamente entre 2021 y 2022. Actualmente, las tasas reales en la región se sitúan por encima de niveles neutrales, otorgando margen para ajustes.
Sin embargo, en Colombia, el banco central ha respondido con aumentos sorpresivos en las tasas, ilustrando que las decisiones deben considerar dinámicas internas.
Finalmente, la independencia de los bancos centrales latinoamericanos se presenta como un activo clave, ya que muchos han mantenido posturas restrictivas frente a presiones políticas, fortaleciendo su credibilidad en un contexto de incertidumbre global.
DCN/Agencias