
En una reunión en un ministerio en el centro de Caracas, el retrato de Nicolás Maduro permanece intacto, reflejando una parálisis institucional que continúa a pesar de la vacante de su despacho desde el 3 de enero. Delcy Rodríguez actúa como «encargada», pero para muchos, el «presidente» sigue siendo Maduro. Este mismo contexto fue el foco del informe presentado por la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos en Ginebra el 12 de marzo de 2026.
En su actualización, la misión destacó la continuidad del control social y la represión, a pesar de cambios en la dirección del gobierno. La permanencia de altos funcionarios militares, señalados previamente por violaciones a los derechos humanos, refuerza la estabilidad del sistema. La situación se agrava por un incremento en las detenciones arbitrarias, con 87 nuevas aprehensiones en los primeros meses de 2026 y tácticas que afectan a familiares de opositores políticos.
La misión también condenó la incursión militar estadounidense del 3 de enero, que dejó 82 muertos, entre ellos civiles. Subrayó que dicha intervención, aunque justificada por la captura de presuntos criminales, no es el camino hacia la justicia.
Por otro lado, la nueva Ley de Amnistía ha sido criticada por su carácter restrictivo, excluyendo a disidentes y perpetuando injusticias. A pesar de ello, se ha observado un aumento en la disposición de las víctimas a presentar denuncias, reflejando un sutil cambio en el clima de seguridad.
El monitoreo internacional se describe como un elemento crucial para evitar una nueva impunidad, mientras el retrato de Maduro siga colgado en las instituciones del poder.
DCN/Agencias