
Autoridades de varios países, incluidos Italia, Francia, España, Brasil y Estados Unidos, han manifestado su rechazo a la decisión de Israel de impedir al cardenal Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad católica en Palestina, celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro.
Italia fue uno de los primeros en reaccionar. La primera ministra, Giorgia Meloni, condenó la medida, señalando que impedir la entrada del Patriarca de Jerusalén en una celebración tan central para la fe es una ofensa para todos los creyentes. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, informó que Roma presentó una protesta formal ante el Gobierno israelí y expresó su solidaridad con el cardenal Pizzaballa y el Custodio de Tierra Santa, Padre Francesco Ielpo, calificando lo sucedido como “inaceptable”.
El presidente francés, Emmanuel Macron, también se pronunció y ofreció su apoyo al Patriarca Latino de Jerusalén, condenando la decisión de la Policía israelí. Macron destacó el preocupante aumento de violaciones al estatus de los Lugares Santos en Jerusalén y exigió garantías para la libertad de culto.
Desde Estados Unidos, el embajador en Israel, Mike Huckabee, mostró su consternación ante la medida, calificándola como un “lamentable abuso de poder” que tiene repercusiones globales. Huckabee expresó que resulta difícil justificar la prohibición al patriarca de entrar a la iglesia para una ceremonia privada.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también exigió a Israel respetar la diversidad de credos y el derecho internacional, responsabilizando al primer ministro, Benjamin Netanyahu, de la decisión que impidió a los católicos celebrar el Domingo de Ramos. Sánchez calificó la acción como un “ataque injustificado a la libertad religiosa”.
El Gobierno israelí argumentó que la decisión se tomó por motivos de seguridad, en respuesta a órdenes del Ejército debido a posibles ataques. Sin embargo, el embajador estadounidense se mostró desconcertado, ya que la misa se iba a celebrar a puertas cerradas y por debajo del límite permitido de 50 personas.
Por otro lado, Jordania rechazó lo ocurrido, calificándolo de “flagrante violación” del derecho internacional y del statu quo histórico en Jerusalén. Además, Jordania ha instado a la comunidad internacional a actuar frente a las infracciones de acceso a lugares de culto sagrados.
DCN/Agencias