
El gobierno de Venezuela ha implementado un sistema de vigilancia tecnológica que permite monitorear y controlar a la población, según un informe de la ONG Ve Sin Filtro. Este documento, titulado Los Vigilantes en la Mira, revela que la inversión en este tipo de tecnologías supera los 1.000 millones de dólares, incluyendo herramientas de interceptación de telecomunicaciones y sistemas de reconocimiento facial avanzados.
En una entrevista con NTN24, el director de Ve Sin Filtro, Andrés Azpurua, señaló que la vigilancia estatal se ha mantenido activa incluso tras eventos significativos como la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos. El informe abarca el uso de tecnologías entre octubre de 2023 y enero de 2025, indicando un aumento en las inspecciones directas de teléfonos móviles por parte de funcionarios en espacios públicos.
Azpurua destacó que se han observado nuevos patrones de revisión a partir de enero de este año y mencionó un «aumento dramático» en dicho tipo de controles. Según el informe, los funcionarios acceden a fotografías, redes sociales y conversaciones de mensajería en aplicaciones como WhatsApp, lo que ha conducido a detenciones y extorsiones.
El sistema también ha incrementado el uso de cámaras con reconocimiento facial y drones para monitorear protestas, facilitando la identificación de disidentes. Se estima que entre el 20% y el 25% de las líneas telefónicas venezolanas han sufrido interceptaciones, y Azpurua advirtió que cualquier comunicación podría ser objeto de control.
Los equipos usados en esta infraestructura tecnológica provienen principalmente de China, con colaboración de Bielorrusia en la centralización de datos. El informe resalta que estas prácticas afectan significativamente la privacidad y la libertad de expresión en el país.
DCN/Agencias