Incorporar fibra en tu dieta diaria: claves para potenciar tu bienestar cotidiano.

La hinchazón, la pesadez y el cansancio tras comer son molestias comunes que llevan a muchos a buscar en las farmacias soluciones rápidas para mejorar la digestión. No obstante, especialistas aseguran que la clave para un intestino saludable es el consumo diario de fibra.

La gastroenteróloga Wendi LeBrett conversó con Eating Well y resaltó la abundancia de alimentos ricos en fibra. Según ella, la fruta es una de las maneras más sencillas de incorporar fibra en la dieta. Sugerió que muchas personas podrían empezar agregando una o dos porciones de fruta al día.

Entre las opciones mencionadas, las manzanas destacan por aportar unos cuatro gramos de fibra cada una. Su alto contenido en agua favorece la digestión y la hidratación. Además, contienen prebióticos que benefician el microbioma intestinal. LeBrett recomienda combinarlas en rodajas con mantequilla de maní o queso para un tentempié satisfactorio.

Otro alimento relevante es el aguacate, que ofrece entre 9 y 10 gramos de fibra por unidad. Aunque no todos lo consideran una fruta, es útil incluirlo en el desayuno, por ejemplo, en tostadas con huevo. También sugiere el guacamole casero como una opción sencilla para aumentar la ingesta de fibra.

Las frambuesas, arándanos y otras bayas, según el gastroenterólogo Will Bulsiewicz, son beneficiosas no solo por su contenido de fibra, sino también por su alto nivel de polifenoles, que actúan como antioxidantes y ayudan en la inflamación. Se pueden comer frescas, mezclarlas con yogur, batidos o incluirlas en tablas de queso.

El kiwi es otro fruto interesante; LeBrett mencionó un estudio que revela que comer kiwi puede ser tan efectivo como los suplementos de fibra, como el Metamucil. Consumir dos kiwis al día ha mostrado resultados positivos frente al estreñimiento y otros malestares abdominales, además de ser rico en vitamina C, potasio y actinidina, una enzima que facilita la digestión.

Finalmente, las peras aportan seis gramos de fibra por pieza y son hidratantes, con un índice glucémico moderado, lo que las hace adecuadas para quienes controlan sus niveles de azúcar. LeBrett sugiere incluirlas en ensaladas, cremas o incluso en avena horneada.

La especialista concluye que lo clave es elegir frutas que sean agradables para cada persona, ya que los cambios sostenibles en la dieta deben incluir alimentos que se disfruten.

DCN/Agencias

Entérate al instante de más noticias con tu celular siguiéndonos en Twitter y Telegram
Suscribir vía Telegram

Lo más Leído

Tu opinión vale...

Lea también