
El Cooperante – Caracas, 26 de marzo de 2026. La sala del tribunal donde comparecerá Nicolás Maduro tiene un aforo limitado a 50 personas, lo que ha generado una larga fila desde un día antes, liderada por «sentadores profesionales», quienes hacen cola a cambio de dinero.
Representantes de medios de comunicación han gastado entre 300 y 400 dólares para asegurar su presencia en la audiencia. Este interés cobró relevancia tras las declaraciones del expresidente de EE. UU., Donald Trump, quien acusó a Maduro de ser un importante proveedor de drogas que ingresa al país. Trump agregó que Maduro tendría un juicio justo, pero insinuó la existencia de otros juicios pendientes.
Al iniciar la audiencia, un oficial del tribunal instó al público a mantener el silencio y la calma mientras Maduro se encontraba en la sala. «Quienes interrumpan serán expulsados y podrían enfrentar consecuencias legales», advirtió, reconociendo la delicadeza del caso.
Esta audiencia es la primera vez que Maduro y su esposa, Cilia Flores, presentan su defensa ante el tribunal desde la lectura inicial de cargos en enero, donde ambos se declararon inocentes. Ambos se encuentran detenidos en un centro de detención en Brooklyn.
Durante la audiencia, el juez Alvin Hellerstein debe fijar la fecha del juicio. Sin embargo, el tema principal de esta comparecencia se centrará en cómo los acusados pagarán a sus abogados, ya que, según las sanciones de EE. UU., estos no pueden aceptar pagos del gobierno venezolano. Hellerstein, conocido por manejar casos de gran relevancia, ha llevado otros juicios importantes, como los relacionados con los atentados del 11 de septiembre en Nueva York.
DCN/Agencias