
El mercado petrolero inició la semana con un significativo aumento en los precios, influenciado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, donde la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán se ha posicionado como una amenaza para el suministro energético a nivel global.
En las primeras transacciones en Asia, el crudo Brent subió 10,21%, alcanzando los US$102,11 por barril, mientras que el WTI creció 14,95% hasta los US$104,08, ambos superando la barrera de los US$100 por primera vez en cuatro años. Durante los primeros minutos de la jornada, la volatilidad aumentó, llevando al Brent a un repunte del 20%, tocando los US$111,04, y el WTI logrando un incremento del 22%.
Este aumento en los precios llega tras varias jornadas de tensión, impulsado por advertencias sobre posibles interrupciones en las exportaciones desde el Golfo y señales de una disminución en la oferta de algunos productores. La atención se centra en el estrecho de Ormuz, una ruta crucial que transporta aproximadamente el 20% del comercio global de petróleo y gas. Según informes, alrededor de 13 millones de barriles diarios transitaron por esta vía el año pasado, representando el 31% del comercio marítimo de crudo.
Las tensiones en la región se han extendido a instalaciones clave. Arabia Saudita interceptó drones que apuntaban al campo petrolero Shaybah y suspendió operaciones en la refinería Ras Tanura, la más grande del país, evaluando además redireccionar exportaciones hacia puertos en el mar Rojo.
En este contexto, el ministro de Energía de Catar, Saad al Kaabi, advirtió que la prolongación del conflicto podría afectar gravemente a las economías globales, especialmente si se presentan interrupciones en las exportaciones energéticas. La situación en Irak, que ha visto una reducción de producción de aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios, también está impactando el equilibrio del mercado, sumando presión en un entorno ya complicado por riesgos geopolíticos y demanda sostenida.
DCN/Agencias