Estados Unidos ha intensificado su enfoque de flexibilización gradual hacia el sector petrolero de Venezuela con la publicación de la Licencia General 52 (GL52), emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Este documento es el más amplio concedido hasta ahora, permitiendo operaciones con Petróleos de Venezuela (Pdvsa) bajo la supervisión del Tesoro, sin cambiar la estructura de sanciones impuestas desde 2019.
La licencia permite a entidades estadounidenses que ya existían antes del 29 de enero de 2025 realizar transacciones previamente prohibidas por las Órdenes Ejecutivas 13884 y 13850, relacionadas con Pdvsa y sus filiales. Las transacciones deben regirse por leyes estadounidenses y los pagos a personas bloqueadas se deben canalizar a los Foreign Government Deposit Funds. También se permite interactuar con el Gobierno de Venezuela para ejecutar estas actividades.
José Ignacio Hernández, constitucionalista y exprocurador del interinato, considera que esta medida es «la licencia más importante jamás otorgada», pues aclara políticas pendientes y redefine el marco regulatorio del sector energético.
A pesar de la expansión de operaciones para empresas estadounidenses, la GL52 no implica un levantamiento total de sanciones. OFAC mantiene prohibiciones clave, como no realizar transacciones con individuos en la lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN) y restringe pagos en oro, criptomonedas o términos no comerciales. Además, se excluye operaciones con empresas de Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba o entidades controladas por China.
La GL52 establece un mecanismo de control para las exportaciones de crudo y petroquímicos, requiriendo reportes detallados al Departamento de Estado y al Departamento de Energía sobre las operaciones realizadas. La licencia busca fomentar la inversión y la recuperación parcial de la industria petrolera, al tiempo que mantiene a Pdvsa bajo un sistema de control definido por Washington.
DCN/Agencias