
La isla enfrenta una crisis energética desde mediados de 2024, situación que se ha intensificado en los últimos tres meses debido a las sanciones de EE.UU., que afectan la capacidad de generación de energía.
La situación es preocupante: la semana pasada se registraron dos apagones nacionales que duraron más de un día cada uno. En La Habana, los cortes de energía se han normalizado, llegando a 15 horas diarias en algunos lugares y hasta dos días en otros puntos de la isla.
La Unión Eléctrica (UNE), vinculada al Ministerio de Energía y Minas del gobierno cubano, anticipa que para el horario pico de hoy, la capacidad de generación será de 1.125 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 2.950 MW. Esto resultará en un déficit de 1.825 MW, mientras que la afectación real para evitar apagones será de 1.855 MW.
Actualmente, de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país, nueve no están operativas debido a averías o mantenimiento. La UNE indica que los problemas de estas centrales, que representan el 40% del mix energético, no están relacionados con el bloqueo petrolero. Estas unidades no operan a su máxima capacidad y sufren fallas constantes debido a su antigüedad y falta de mantenimiento.
Otro 40% del mix depende de motores de generación, que han estado parados desde enero por la falta de diésel y fueloil, según lo explicado por las autoridades cubanas.
Expertos independientes han señalado que el sistema eléctrico de Cuba presenta una infrafinanciación crónica, calculando que se necesitarían entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para subsanar la red y la infraestructura energética.
El régimen cubano, por su parte, denuncia el impacto de las sanciones estadounidenses, acusando a Washington de provocar una “asfixia energética”.
DCN/Agencias