
Desde mediados de 2024, Cuba enfrenta una grave crisis energética que se agudizó con el bloqueo petrolero de EE.UU. impuesto en enero. La ONU ha calificado estas acciones como vulneraciones a los derechos humanos.
El sistema de energía cubano, que depende en gran parte de plantas termoeléctricas y fuentes de generación que requieren combustibles fósiles, se encuentra en un estado crítico. Para esta jornada, la Unión Eléctrica (UNE), parte del Ministerio de Energía y Minas de Cuba, proyecta una capacidad de generación de 1.230 megavatios (MW) frente a una demanda máxima de 3.050 MW. Esto resulta en un déficit de 1.820 MW, y se espera que hasta 1.850 MW se desconecten para evitar apagones desordenados.
En este contexto, nueve de las 16 unidades de generación termoeléctrica están fuera de operación por fallas o mantenimiento, lo que representa un 40% de la capacidad energética del país. Otro 40% depende de motores de generación que, debido al bloqueo, han estado inactivos desde enero.
Mientras tanto, el petrolero «Anatoli Kolodkin», con 740.000 barriles de crudo, llegó a aguas cubanas y se dirige al puerto de Matanzas, a unos 100 kilómetros de La Habana. El canal estatal Canal Caribe indicó que la embarcación estaba «a horas de llegar a puerto nacional». Esta llegada marca el primer cargamento de petróleo a la isla en tres meses.
El Ministerio de Transporte de Rusia destacó la llegada del buque como un compromiso de ayuda material a Cuba. Esto se produce luego de que Donald Trump, presidente de EE.UU., expresara que no le preocupa que Cuba reciba petróleo, señalando que la isla debería «sobrevivir» a pesar del «mal régimen» en el que vive.
La situación actual evidencia la intersección de factores estructurales y coyunturales que afectan el sistema energético cubano, en un contexto marcado por tensiones políticas y económicas.
DCN/Agencias