El miércoles, los precios del petróleo experimentaron un incremento notable tras ataques a la infraestructura energética de Irán, en un contexto regional cada vez más tenso. El barril de Brent, referencia internacional, llegó a 110 dólares, mientras que el WTI de EE. UU. se elevó hasta 98 dólares, impulsados por las preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro.
Este aumento de precios se dio luego de que medios iraníes reportaran que Israel había atacado el yacimiento de gas South Pars, la instalación energética más grande de Irán, así como la planta petrolera de Asaluyeh. Tras estos incidentes, la Guardia Revolucionaria de Irán advirtió que algunos objetivos energéticos en el Golfo se consideran de nuevo “legítimos”, lo que ha intensificado la inquietud en los mercados.
La posibilidad de que los ataques se prolonguen, causen más daños a la infraestructura crítica y generen incertidumbre sobre la oferta en la región, ha mantenido la presión alcista sobre los precios del crudo, incluso en un entorno que, de otro modo, podría haber favorecido una baja.
Por otro lado, Arabia Saudí anunció que su mayor refinería, Ras Tanura, reanudó operaciones el 13 de marzo, un acontecimiento que generalmente contribuye a la estabilización del mercado. Además, la administración Trump hizo público que se otorgará una exención temporal de 60 días a la Ley Jones, facilitando el transporte marítimo entre puertos estadounidenses, lo que podría aliviar las tensiones en el mercado energético interno.
No obstante, estos factores no han sido suficientes para contrarrestar el impacto de los recientes ataques y el aumento de las tensiones regionales, lo que mantiene a los precios del petróleo en niveles altos y a los mercados en alerta.
Con información de Euronews.
DCN/Agencias