
La reciente flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos ha permitido a Venezuela retomar un mecanismo que ansiaba recuperar: pagar con petróleo el gas que recibe de la empresa italiana Eni. Este cambio facilita el saldado de una deuda acumulada que, según Claudio Descalzi, director ejecutivo de Eni, asciende a unos 3.000 millones de dólares, una cifra que se volvió casi insostenible desde que se impusieron restricciones financieras a Pdvsa en 2019.
El gas proviene del campo Perla, el único proyecto de gas natural en alta mar que está operativo en el país, y es manejado por Eni en colaboración con Repsol. Pdvsa adquiría esta producción a través de un contrato en dólares, pero las sanciones limitaron su capacidad para hacer pagos en moneda extranjera y para acceder al sistema financiero internacional, lo que provocó un aumento sostenido de la deuda con las mencionadas empresas.
Descalzi comentó que esta imposibilidad de pago había mantenido a la empresa “estancada por casi un año”, con una creciente cantidad de cuentas por cobrar. La aprobación del uso de petróleo como compensación abre la puerta para reactivar los flujos de pago y reducir la deuda.
Eni también está involucrada en proyectos de crudo en el campo Corocoro y en el bloque Junín 5 de la Faja del Orinoco, donde la producción ha disminuido considerablemente tras las sanciones. Descalzi mencionó que están en diálogo con empresas estadounidenses para formar una asociación que impulse la producción “de manera rápida”.
Un aumento en la extracción de crudo permitiría a Eni recibir más petróleo como pago, facilitando así la recuperación de la deuda venezolana. Además, si se dan las condiciones adecuadas, parte del gas de Perla podría exportarse a Europa, ayudando a sustituir suministros de gas natural que antes llegaban de Rusia, aunque esto depende de una mayor estabilidad en la producción y de acuerdos regulatorios adicionales.
DCN/Agencias