
La ONG Un Mundo Sin Mordaza publicó un informe detallado sobre la situación de los venezolanos que residen en el extranjero, quienes continúan siendo objeto de vigilancia y represalias tras dejar el país. La investigación se enfoca en casos documentados de seguimiento, intimidación y recolección de información personal, afectando especialmente a activistas, periodistas y familiares de opositores.
El documento revela que estas acciones no son episodios aislados, sino que forman parte de un patrón recurrente que incluye vigilancia digital, hostigamiento y amenazas, incluso a través de sus familiares que siguen en Venezuela. Según el análisis, estas tácticas buscan restringir la participación pública y desincentivar la denuncia internacional.
El informe también destaca testimonios que reflejan cómo la persecución se extiende más allá de las fronteras venezolanas. Personas entrevistadas relatan experiencias de seguimiento constante y actos de intimidación que buscan silenciar su activismo en foros internacionales. La ONG sostiene que el Estado venezolano utiliza mecanismos para prolongar la persecución política, afectando derechos fundamentales de los ciudadanos en otros países.
Además, el informe menciona el concepto de represión transnacional, un conjunto de acciones que tiene como objetivo vigilar y castigar a individuos activos en el exterior. Esto plantea implicaciones legales y diplomáticas para los países que acogen a estos ciudadanos, y podría chocar con compromisos internacionales en materia de derechos humanos.
Por último, se enfatiza el impacto en la diáspora venezolana, donde el miedo a represalias afecta su vida cotidiana y participación pública, y se llama a los Estados y organismos internacionales a abordar esta problemática como parte de la crisis venezolana que se extiende más allá de sus fronteras.
DCN/Agencias