
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó su discurso del Estado de la Unión para reafirmar la postura de Washington sobre Venezuela. En su intervención ante el Congreso, anunció que llegaron 80 millones de barriles de crudo desde el país sudamericano, al que llamó “nuestro nuevo amigo y socio”, alineándose con la narrativa promovida por la Casa Blanca desde el 3 de enero.
“Ahora nadie puede creer lo que está viendo. La producción petrolera estadounidense ha aumentado en más de 600.000 barriles diarios, y acabamos de recibir 80 millones de barriles de petróleo de nuestro nuevo amigo y socio, Venezuela”, declaró Trump, un mensaje que abarca política energética y diplomacia.
El mandatario aseguró que tras los eventos del 3 de enero, se abrió “un nuevo y brillante comienzo para el pueblo venezolano”. En ese sentido, indicó que su gobierno colabora “estrechamente” con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para generar “avances económicos extraordinarios” y ofrecer nueva esperanza a los afectados.
El reconocimiento de Rodríguez como figura clave en la transición en Venezuela representa un cambio en la estrategia estadounidense, que anteriormente había respaldado a otros opositores. Este nuevo enfoque se centra en la cooperación energética y la estabilidad regional.
Un momento destacado fue cuando Trump mencionó a Alejandra González, sobrina del excandidato presidencial Enrique Márquez, quien estuvo presente en el evento. El presidente anunció que Márquez había sido liberado, lo que provocó aplausos de los legisladores.
El anuncio de los barriles cumple varias funciones. En el ámbito interno, refuerza el mensaje de autosuficiencia energética, mientras que externamente sugiere que Washington ha reposicionado a Venezuela como un proveedor estratégico. Aunque surgen interrogantes sobre los términos de esta cooperación, la narrativa presidencial indica que ambos países han entrado en una nueva fase de intereses compartidos.
DCN/Agencias